Reto ELDE. Primer relato: El vestido rojo.

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La verdad es que esperaba mucho menos de aquella nochevieja pero realmente fue algo impresionante. Me esperaba una noche solo, en un bar de pachangueo, ciego como un topo y borracho como un piojo, esperando ese momento tan agridulce que es el desayunar churros con chocolate.

Días después me di cuenta de que obviamente no llegue a los churros de Angelita, y a decir verdad, no los eché de menos.

En torno a la una de la noche comenzó a llegar la gente, y cambiaron los suaves guitarreos de Motorhead por la poesía romántica de Doberman. No había nada que hacer y el único colega que no estaba fuera se retrasaba.

Me senté en uno de los bancos que estaba libre. Aún nadie había vomitado en ellos, esa era buena señal. Entraron varios grupos de chicas y dos de ellas tenían “algo”. Deseche la idea de ir a hablar con ellas, no había tenido un día redondo en absoluto, y realmente no me apetecía.

Pero sucede una cosa, siempre que he ligado ha sido precisamente cuando menos me lo esperaba.

Y así sucedió, mientras me acercaba a pedir otra copa, fue una de ellas, la del vestido rojo, la que cruzó conmigo una mirada extraña.

–Eres tu –dijo casi tirándome la copa.

–…Eh… –mis temores escénicos entrando en… bueno… en escena.

–Tienes que venir conmigo o moriremos todos.

La mire, o estaba loca o era una forma de ligar muy extraña… y muy poco tranquilizadora además.

–¿Podemos hablarlo fuera?

Se encaminó hacia la salida, sujetando fuertemente mi brazo como si yo fuera un niño perdido. Una vez fuera le dije que, evidentemente, no había entendido nada de lo que me había dicho.

Ella encendió un canuto y me lo paso sin preguntar.

–En realidad, cuando he dicho que moriríamos todos, no te he incluido. Y bueno, nosotros no moriremos, sino que quedaremos atrapados en el limbo del no ser.

–Ahora sí que me he perdido –dije desconcertado. Había hecho alusión a varios de los conceptos que usé en esa novela que dejé por imposible tiempo atrás. ¿Acaso ella lo había leído?–. ¿Como que vosotros? ¿Quienes?

–¿Aún no sabes quién soy?

–La mire. era de mediana estatura, de bonita figura cubierta por un vestido rojo. El pelo oscuro que le caía en tirabuzones. Tenía la boca ancha y los ojos azules, las cejas se curvaban en un irónico gesto.

En un irónico gesto…

–Sí, creo que sí, salvo por el hecho de que no puede ser posible.

–”El cambio de año es el momento más peligroso de todos, porque las puertas se abren y por el hueco puede entrar cualquier cosa”

–¡Yo escribí esa mierda pretenciosa! ¿Eres amiga de Miguel, verdad? ¡Por eso no ha venido! ¡Se tiene que estar descojonando por aquí cerca! Así es. ¿No?

–Soy Dana –dijo con voz firme–. Y me creas o no, soy tu personaje favorito de esa novela que estás escribiendo. O que estabas. Antes te he dicho que íbamos a morir todos. Menti. Solo yo tengo que morir.

–No, no puedo hacerlo, estás viva… estás aquí… ¡Como ahora salga ese cabronazo de Miguel…!

–Solo por breve tiempo –me interrumpió–. Hasta el mediodía, luego desapareceré y te pondrás a escribir. La historia solo puede avanzar si yo muero.

–No soy capaz… y menos ahora.

–Lo tenías todo planeado. Te desviaste en muchas ocasiones pero siempre conseguiste seguir adelante.

–¡Te voy a echar tanto de menos! –dije al borde de las lágrimas, comprendiendo lo que debía hacer.

–Podemos… despedirnos… –dijo en el tono exacto que imaginaba que ella pondría para insinuarse. Sabía muy bien lo que venía a continuación.

 

Aquella noche, los vecinos no pudieron dormir. Hasta bien entrada la mañana estuvimos despidiendonos. Ya casi a mediodía me condujo hasta el parque del Elde con las piernas aún temblando. Sabía dónde me conduciría, una lasca de pizarra vertical que me gustaba imaginar como puerta entre dos mundos. Me dio un último y apasionado beso, y desapareció delante de mis ojos.

Cuando llegue a casa rescate el maltrecho cuaderno del fondo del cajón y lo abrí. Una frase que yo mismo había escrito y subrayado, llamó mi atención.

“Solo la vida puede suplir a la muerte”

Por fin me puse a escribir, tras rememorar lo que habíamos compartido las últimas horas. En lugar de escribir una nueva muerte, escribiría una nueva vida.

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2 comentarios en “Reto ELDE. Primer relato: El vestido rojo.

  1. Un relato estupendo. Creo que la idea de que uno de nuestros personajes traspase las hojas de la novela se nos ha pasado por la cabeza a todos alguna vez. Como consejo sería bueno que revisaras las tildes para que esté perfecto. Me ha gustado mucho leerlo 😉

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  2. Me alegro de que te haya gustado. La idea venía rondándome desde hace un tiempo pero no había decidido en qué forma se presentaría. Todo comenzó a cuadrar mientras escribía así que creo que de alguna forma yo también fui visitado.

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